martes, 12 de mayo de 2009

Dices tú de la renta...

Dices tú de la renta, que si ya está aquí otra vez, que si ya estamos echando cuentas para rascarnos el bolsillo o esperar la devolución. ¡Pero si esto ya no es lo que era, hombre!. Antes sí que había que echar cuentas. Un montón de tiempo buscando papeles, los de la empresa, los del banco, los seguros, las facturas de las gafas, el dentista, el ginecólogo y el pediatra. ¡Ah! y las de la farmacia, que luego las miraban con lupa para descontar los potitos y los dodotis, y los preservativos, porque en las facturas de la botica venía de todo.

¿Y las desgravaciones? ¿Eh? Desgravaba todo. Un poco por los estudios de los muchachos, otro poco por casarte, por la guardería de los críos, por casi toda clase de seguros, ¡hasta por invertir en renta fija y variable!. Incluso había una desgravación que consistía en aplicar un polinomio, que para eso los aprendimos en el instituto.

Eso eran declaraciones, cuando yo, Juan Español Español, venía como ejemplo en los cuadernillos del sobre de la declaración que no se leía nadie, pero que todos llevaban debajo del brazo en peregrinación a la gestoría, donde había colas inmensas y un montón de Olivettis echando humo. Tardabas días en tener la declaración ultimada. Las buenas noches que le dabas a tu mujer eran de incertidumbre, decías buenas noches, cariño, que descanses tú que yo no puedo. Y ella preguntaba ¿todavía no sabes cómo te sale? A lo que tú respondías: ni lo voy a saber hasta que no encuentres el papel que has guardado tan bien guardado, mi amor, porque eran tiempos en los que todos los papeles los «guardaban» las mujeres.

Sí, eran otros tiempos. Tiempos en los que yo declaraba siempre de una manera pública y constante. Estaba en el supuesto práctico de todos los tipos de declaraciones, en todos los folletos de Hacienda, sirviendo de ejemplo y ayuda a todos los contribuyentes. Sujeto Pasivo: Juan Español Español. Parecía que éramos pocos los que declarábamos, hasta que salió Pepe Borrell en la tele y dijo eso de que «Hacienda no somos todos pero lo vamos a ser». Y así pasó, que todo el mundo acojonado buscando papeles que llevar al de la gestoría para meterlos en la Olivetti.

Pero sospecharon la que se avecinaba, estoy seguro, eso lo juro y lo perjuro. Si no, ¿de qué iban a cambiarme por la tal María Auxiliadora, que va a juntar tantos trienios como entonces tuve yo?. Ya te digo que se lo temían desde hace tiempo, tanto cambio del impuesto, que te lo aprendías un año y al siguiente ya te lo habían puesto patas arriba, que si quitan los estudios y las bodas, y los gastos de sepelio, y luego un seguro si y otro no, y luego con la vivienda, ¡anda que no la están dando vueltas a la vivienda!. Pues como no se espabilen con la crisis y el empleo van a tener que cambiar esta deducción; en lugar de por cantidades satisfechas en el ejercicio por la compra del piso, van a tener que inventarse la de por cantidades insatisfechas al banco por recibos de hipotecas impagados.

Dices tú de la renta, si es que esto ya no es lo que era. Fíjate cómo estábamos antes y cómo estamos ahora, que resulta que te lo mandan todo hecho. Algunas veces mal, sí, pero hecho, por eso se llama Borrador. Y sin llevar un solo papel. Vas a Hacienda con las manos en los bolsillos y sales preparao.

Yo, desde que no salgo en los papeles, empiezo a estar un poco perdido, fíjate que aparezco en el Congreso ¡en la tarjeta electrónica del Diputado Duran i Lleida!, como para no estar perdido. Juan Español Español, a él, catalán por los cuatro costados.

Este año me tenía mosca lo de los 400 euros. ¡Coño, que no me lo creía!, pero resulta que es cierto, que aparecen en la renta y en el borrador, pero sólo para los que pagan impuestos o se les ha retenido, los demás, ni los ven. Francamente, a mí no me acaba de llenar el ojo. La intención es buena, pero el alcance no me lo parece. ¡Ojo! Con esto no quiero insinuar nada, que opinión, como alma, todos tenemos una, y aunque debamos dar nuestras cuentas de la forma que ordena el legislador, cada cual tendrá su cosa. Si ya lo dijo Calderón, «al Rey la hacienda y la vida se ha de dar…» pero, por el honor de un destronado del cuadernillo de la renta, lo voy a decir: algunos no cobrarán los 400 euros que otros años, en impuestos, seguramente habrán pagado, y hay quien gana un montón de billetes de 500 que los cobrará sin ninguna necesidad, y con el beneficio, además, de no pagar por el Impuesto sobre el Patrimonio. He dicho.

Si es que desde que me han sustituido por María Auxiliadora me han sacado de mis casillas. Menos mal que es un honor poder mostrar mi alma de papel a través de esta ventana. Y de la mano de Calderón. Al final, la vida es sueño y la declaración, para muchos, una auténtica pesadilla. Dices tú de la renta...



J.E.E.

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