La imagen dice por sí sola en las condiciones en que han de trabajar los bomberos, enfrentándose a situaciones extremas, con un aire irrespirable, con apenas visibilidad y el reloj corriendo en su contra ya no para salvar el inmueble en llamas, que también, sino para encontrar y socorrer a los heridos, llevándolos hasta los servicios sanitarios. En este caso se trataba de un simulacro en uno de los túneles de Miravete, en el que supuestamente varios vehículos habían colisionado, produciéndose un incendio y un número indeterminado de víctimas. Los primeros efectivos en llegar fueron los del parque del Sepei de Navalmoral de
Aunque muchos criticaron que la autovía se cortase al tráfico rodado para la puesta en práctica del simulacro, lo cierto es que a todos nos gusta, especialmente si somos los directamente afectados, que en caso de emergencia estos profesionales estén perfectamente adiestrados y preparados para hacer frente al siniestro, por lo que es lógico que pongan en práctica todo tipo de situaciones límite, como fue el caso.
Los miembros del parque del Sepei moralo concluyeron el simulacro hacia el mediodía (tuvo lugar el día 28 del pasado mes), volviendo a la realidad del día a día. Horas después les aguardaban nuevas salidas, por desgracia habituales: un accidente de tráfico en la carretera de Jarandilla con heridos atrapados y el vuelco de un camión cisterna cargado con ácido fosfórico, mercancía corrosiva que además es tóxica por inhalación. Debido a su peligrosidad, los bomberos (en la imagen pequeña) establecieron un amplio perímetro de seguridad en torno al lugar del accidente, la rotonda del Gallo, desalojando varias viviendas y empresas ubicadas en la zona, entre las que se encontraba un club de alterne.
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